Metodología

A nivel metodológico tomamos como punto de partida la máxima de que el Cine es Arte, considerando el arte como experiencia, como encuentro que transforma. Es necesario el uso de múltiples ópticas y sistemas de pensamiento para acercarnos al discurso cinematográfico.

Tomamos como referencia la pedagogía de las artes, cuyas premisas son reducir las desigualdades, desarrollar el espíritu crítico y revelar a los niños y niñas nuevas realidades que aumenten su intuición y su sensibilidad.

Para ello, generamos dos líneas de actuación:

  1. La transmisión y exhibición de otra clase de cine

  2. Análisis creativo – Creación

  1. Transmisión y exhibición de un cine que va más allá del impuesto por la industria de los mass media. Un cine donde se recogen otros ritmos, otros guiones, donde aparecen personajes que no lo comprenden todo, donde existe ruptura de estereotipos, de esta forma situamos a los niños y niñas ante el extrañamiento y estremecimiento, ante el enigma. De esta forma salen de su zona de confort, se alejan de los discursos preestablecidos, de las fórmulas narrativas impuestas y activan su pensamiento. El enigma aumenta el interés, genera un conflicto a resolver, se hace necesaria la comunicación con el grupo para el intercambio de sensaciones y diferentes percepciones. Es este proceso el que deja una huella durable en los alumnos, el mirar las cosas desde otras categorías genera un proceso de transformación que les permite conocer más allá de la mera acumulación de información, aprenden a mirar por sí mismos.

En este proceder, nos guiamos por la pedagogía de la mirada, que busca actualizar los puntos de contacto entre la imagen y el conocimiento. En la que a los alumnos no se les pretende orientar la mirada si no enseñarles a mirar.

  1. Aprendemos a mirar a través del análisis creativo, partiendo siempre de que el análisis de la creación no es un fin en sí mismo, sino un pasaje hacía otra cosa. Se debe experimentar la posibilidades aún abiertas, los signos no elegidos. De esta forma los alumnos son entes activos del proceso creativo. Debe activarse en ellos el placer de comprender. Con la creación cinematográfica, nos enfrentamos a la realidad mediante la ficción, la descomposición de la puesta en escena establece un juego simbólico donde el alumno toma el papel protagonista.

El gesto de la creación cinematográfica abarca la elección de aquello que imaginas; la disposición, construcción de lo imaginado, las acciones concretas necesarias para llegar al ataque, el momento en que lo imaginado y creado se confronta con la realidad.

Estas pautas son inherentes al proceso de aprendizaje y la activación de los niños y niñas. Los alumnos deben dar forma a sus mundos imaginados, no sólo explorar los mundos creados por otros, que es lo que ocurre actualmente con los mass media, que al ofrecer productos cerrados no caben en ellos los deseos de los espectadores, sólo los adheridos por los discursos dominantes.

Sólo el deseo del niño enseña” afirmaba P. Arnaud, es por ello que hay que activar su deseo, para ello hay que tener en cuenta las convicciones y pertenencias de los grupos a los que nos dirigimos para la elección de las películas a analizar, después serán ellos quienes generen el gusto y comiencen un proceso de análisis activo. A la vez que analizan están creando su propio discurso.

Un paso más sería la puesta en marcha de una obra que recogiera su proceso de encuentro con las narrativas audiovisuales.